Maria Esther Vives Rodríguez es una educadora puertorri queña que vive en Chattanooga con su esposo y sus hijos y centra su desarrollo profesional en la agricultura orgánica.

Tras varios años dedicada a cuidar a sus hijos, ahora trabaja como maestra en la Escuela St Peter´s. Además, enseña español en varios centros educativos del área y entre sus próximos proyectos está el comenzar un programa de agricultura urbana. Entre los fundamentos de su actividad cotidiana está el hecho de romper estereotipos, favoreciendo la cultura y la enseñanza a todos los niveles.

1. ¿Cómo ha sido tu camino hasta llegar a convertirte en educadora experta en agricultura orgánica?

Al terminar mi bachillerato en la Universidad Puerto Rico, me mudé a Tallahassee, FL a cursar estudios graduados en Educación Temprana (Early Childhood Education). Allí viví por 12 años.

Mientras estudiaba, inicié mi carrera de maestra en una escuela que estaba dentro de la universidad. También trabajé en la Cámara de Representantes y el Departamento de Educación de la Florida (oficina del programa para la educación de estudiantes migrantes). Cuando terminé mi doctorado, me mudé a Chattanooga. Como mis hijos estaban pequeños decidí tomar una pausa de trabajo para criarlos. Cuando les tocó ir a la escuela, me di cuenta de lo duro que es regresar a la vida profesional después de un intervalo de años sin “trabajar”. Fue entonces cuando decidí reinventarme. Aprendí mucho sobre la agricultura orgánica gracias a mi esposo, Robin Fazio quien tiene un programa en la escuela Baylor. Me gustaba mucho estar en mi huer to con mis hijos y pensé en traer este concepto a una escuela. Fue entonces cuando la escuela elemental St. Peter’s me ofreció un puesto de maestra de agricultura. Además, allí mismo fui parte de la fundación del programa de inmersión en Español el cual es el primero en su clase en Chattanooga. También doy tutorías de español en Baylor y trabajo para la Chattanooga School of Languages dando clases de español para adultos. Dentro de un mes empezaré a enseñar español y dos secciones de agricultura en la escuela pública elemental Rivermont. También voy a comenzar un negocio propio de consultoría sobre agricultura urbana para escuelas elementales. Mi intención es poder ayudar a cualquier escuela elemental que quiera comenzar un programa de agricultura urbana e incorporar el uso del huerto con el currículo académico.

2. ¿Cuándo llegaste a Chattanooga y por qué razón?

Llegué hace 12 años cuando a mi esposo me ofrecieron un trabajo en la escuela Baylor.

3. ¿Crees que Chattanooga es una ciudad que ofrece más oportunidades al recién llegado que otras zonas de Estados Unidos?

Bueno eso depende de la zona. En las ciudades más grandes siempre va a haber más ayuda. No estoy muy familiarizada con los servicios que se ofrecen Chattanooga sin embargo, (por lo que he oído de amigos y otros conocidos) Chattanooga tiene algunas organizaciones que han hecho y continúan haciendo un buen trabajo para ayudar a los recién llegados.

4. Desde tu desarrollo, ¿qué aportas a la comunidad como hispana?

Como maestra, pienso que mi mayor aporte a esta comunidad ha sido y seguirá siendo educar a la gente acerca de las diferentes culturas que componen el mundo hispano. Para mí es muy importante romper con los estereotipos que han sido tan arraigados a causa de la falta de educación cultural.

5. ¿Qué recuerdas con más cariño de tu país y tu cultura de origen?

Bueno, mi familia porque allí viven pero además siempre pienso en las playas, la comida y en la música alegre que se escucha por todas partes. Extraño mucho a Puerto Rico, tanto que todavía lo considero mi hogar.

6. ¿Qué has aprendido en la vida hasta hoy?

¿Cuáles serían los mayores aprendizajes que señalarías?

¡Buena pregunta!

He aprendido mucho a través de la reflexión. Así es como transformo los errores que he cometido, en experiencias de crecimiento personal. Es importante perseverar y alejarse de todo lo que es tóxico incluyendo personas y situaciones que no sean favorables. A veces en busca de prestigio y limitados por el “qué dirán”, aguantamos demasiado y terminamos agobiados. Eso no es saludable ni trae paz. Para ser felices debemos tener una actitud positiva, y a su vez rodearnos de gente que nos valore y nos ayude a crecer.

7. ¿Qué crees que necesita la comunidad hispana en Chattanooga?

Más unidad. Creo que hasta dentro de ella hay una división de clases sociales bien marcada. Sería bueno tener más actividades sociales y culturales que fomenten la unidad entre todos.