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Sobreviven en la mala economía

Thursday, February 18, 2010

El hecho de que a pesar de la mala economía la gente tiene que seguir comiendo, fue lo que impulsó a Iveth Córdoba a abrir una nueva tienda latinoamericana sobre la calle Market.

“No importa que tan crítica esté la situación (económica), la gente siempre va a comprar comida”, dijo.

“Si sólo tengo $20, no voy a ir a un restaurante, probablemente voy a ir a la tienda y comprar una libras de pollo y frijoles para darle de comer a mis hijos”, agregó.

Los hispanos y los asiáticos gastan más en abarrotes y alimentos que en cualquier otra cosa, según el estudio preparado por el Centro Selig para el Crecimiento Económico,

Y ambos están entre los grupos con el mayor poder de compra.

Para el 2014, una de cada seis personas en Estados Unidos será de origen hispano, según el informe “La Economía Multicultural 2009” preparado por Jeffrey Humphreys, director de predicciones económicas de la Universidad de Georgia.

El poder de compra hispano está proyectado a crecer de $2,120 millones en 1990 a $1.3 billones en el 2014, señala el informe.

Los asiáticos no se quedan atrás por mucho.

El poder de compra asiático está proyectado a aumentar de $116,000 millones en 1990 a $697,000 millones en el 2014.

Pero un alto nivel de desempleo a nivel nacional ha afectado a comunidades en todo el país, principalmente a aquellos empleados en la construcción y en la industria de la hospitalidad — una gran fuente de empleo para los hispanos.

Con las personas ganando menos, los negocios pequeños que se enfocan sobre grupos específicos, están sintiendo aún más los efectos de la economía.

Anoose Taj abrió su tienda de abarrotes internacionales hace 25 años y aunque ha pasado por temporadas buenas y malas, esta es la primera vez que su negocio tarda tanto en recuperarse.

“La gente sigue viniendo, pero no compran tanto como antes”, dijo Taj, originario de Pakistán, quien llegó a Chattanooga hace 45 años.

“Si vienen específicamente por una cosa, sólo compran eso, cuando antes venían por una cosa pero compraban tres”, dijo.

Concepción Hernández, originaria de México, dijo que su familia está comprando sólo lo básico porque ella no está trabajando y su esposo sólo trabaja esporádicamente.

“Sólo compramos lo que necesitamos”, dijo al salir de la Carnicería Loa en la calle Broad acompañada por sus hijas. “A veces (la tienda) tiene especiales y nos rinde más el dinero, pero no compramos como antes”.

En Dalton, Georgia, donde el nivel de desempleo llegó al 12.6% en diciembre — comparado al 8.9% en el Condado de Hamilton — Lucila Luna ha visto como sus ventas han bajado en un 50% desde que abrió su negocio de bodas, quinceañeras y otros eventos especiales hace tres años.

“Hay mucha gente sin trabajo y los que tienen trabajo están tratando de ahorrar”, dijo Luna, quien se mudó de Nueva York al área hace 11 años por el bajo costo de vida y mejores empleos.

“Hay muchos eventos que han sido cancelados”, dijo dentro de su negocio, El Palacio de las Novias, rodeada de vestidos de colores para toda ocasión.

Una de las cosas que le ayuda a cualquier negocio a sobrevivir es la diversidad, dijo Bruce Hutchinson, profesor de economía de la Universidad de Tennessee en Chattanooga.

“Negocios étnicos, especialmente aquellos ofreciendo productos preferidos por una etnia, tienen menos probabilidad de tener una clientela diversa”, dijo.

“Si la clientela de ese negocio tiene problemas económicos, el negocio puede sufrir significativamente, mientras que si tienen una clientela más variada es posible que mientras un grupo batalla, otro no y eso ayuda al negocio a mantenerse”, agregó.

Eso es exactamente lo que Taj ha estado haciendo y lo que lo ha ayudado a crecer, dijo.

“Empezamos con comida india y pakistaní cuando la comunidad no era tan grande, pero cuando abrimos la tienda la gente empezó a comprar y a pedir artículos específicos”, dijo Taj, quien trabajó como técnico médico en varios hospitales del área antes de abrir su propio negocio.

Taj ha comenzado a ver una luz al final del túnel, dijo, con suerte una señal de una recuperación económica.

Su clientela diversa sigue visitando su tienda, la cual ofrece aceite de palma roja de Nigeria, Cola Inca de Perú y tostadas de México.

“El negocio está mejorando”, dijo, “no mucho y no muy rápido, pero por algo se empieza”.

Y al igual que Taj, Córdoba piensa crecer junto con sus clientes ofreciéndoles productos que le pidan.

La tienda el Esfuerzo, la cual incluirá una carniceria y frutería, se enfocará sobre cuatro mercados: mexicano, hondureño, salvadoreños y guatemalteco.

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