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Un día a la vez

Thursday, March 18, 2010

Una condena de 3 meses en la cárcel por manejar en estado de ebriedad fue la gota que derramó el vaso para Jonathan.

“Te sientes mal por estar en (la cárcel), tenía temor, miedo, pero pensé: ‘Tengo una esposa, ella me quiere y yo la quiero a ella’, y mi problema es beber”, dijo el hombre de 29 años, originario de México.

Pero la promesa de cambiar no fue suficiente para salvar su matrimonio de dos años ni su hogar, comentó, agregando que con el alcoholismo todo se pierde.

Jonathan se unió al primer grupo de Alcohólicos Anónimos de Chattanooga hace tres años y recientemente inició un segundo grupo llamado Volviendo a Vivir.

Pidió ser identificado sólo por su primer nombre para respetar una larga tradición de AA.

Aunque el alcoholismo no diferencia entre razas, géneros o edades, es importante ofrecerle a sus miembros un ambiente donde puedan relacionarse con sus compañeros en un idioma en el que puedan expresarse, señalan expertos y miembros locales del grupo.

“Cuando los hispanos comenzaron a mudarse (a Chattanooga), vi la necesidad de un grupo de AA porque siempre que hay un grupo de personas, va a haber alcoholismo”, dijo George, quien aunque no es hispano es uno de los fundadores del primer grupo hispano de AA en la ciudad, Sobriedad en Chattanooga. El grupo celebró su quinto aniversario el 14 de febrero.

El carácter o contenido de cualquier reunión de AA es determinado por quien acude, dijo Nancy Smyth, decana y profesora de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Buffalo.

“Las reuniones dedicadas a cierto grupo de personas — grupos étnicos, ciertos tipos de profesiones, como médicos — facilitan que las necesidades particulares del grupo sean tratadas en la reunión”, señaló.

“Para miembros de grupos étnicos, esto puede incluir aspectos culturales que afectan su alcoholismo — celebraciones, normas culturales, estructuras familiares — situaciones de racismo, problemas de idioma, y aspectos religiosos”, añadió.

Para Luis, uno de los miembros fundadores de Aprendiendo a Vivir, un grupo creado hace 17 años en Dalton, una de las diferencias principales entre los grupos es el idioma.

“Hay gente que es bilingüe y puede acudir a un grupo en inglés o en español, pero en general la gente se siente más cómoda en un grupo donde puedan expresarse en su idioma (natal)”, dijo.

Desde los años 90, cuando hubo un influjo de inmigrantes hispanos a la región por las oportunidades de empleo en la industria alfombrera, el número de grupos de AA dirigidos a los hispanos ha aumentado significativamente, comentó.

“Cuando yo llegue a (Dalton) en 1992, vi la necesidad de mantenerme sobrio, pero no había ningún grupo en español”, dijo Luis, quien ha participado en Alcohólicos Anónimos desde que tenía 21 años en México.

Actualmente hay aproximadamente seis grupos de AA en español en la área de Dalton-Chattanooga y cerca de 30 en Georgia, dijo.

El sitio de internet de Alcohólicos Anónimos en Georgia muestra 27 grupos en español solamente en el norte del estado.

El número de personas que participan en los grupos también ha aumentado, dicen miembros de AA.

George dijo que Sobriedad en Chattanooga tenía sólo unos cuantos miembros durante sus primeros años de existencia, y hoy ha crecido a aproximadamente 40 personas.

“AA crece cuando hay necesidad”, dijo. “Crece por si solo.”

Todos los grupos se han desarrollado como resultado de una necesidad, dijo Luis, y aunque el alcoholismo no ocurre de la noche a la mañana y un alcohólico no necesita una excusa para tomar, hay ciertos factores particulares a los inmigrantes que pueden contribuir a la enfermedad, dijo.

“Entre otras cosas está la soledad, dejar tu familia, tener más libertad”, dijo el hombre de 44 años. “Hace muchos años, casi no se veían a familias enteras inmigrando, era más común ver a hombres solteros”, agregó.

La cultura hispana es otro factor contribuyente, dijo.

“Cuando me uní al grupo (en México), me di cuenta que parte de nuestras tradiciones familiares es celebrar todo con alcohol”, dijo. “Fue difícil para mi aceptar eso”.

Para Jonathan, quien dijo que empezó a tomar cuando era adolescente, el no tener a sus padres con él en los Estados Unidos y el sentirse que podía vivir su vida como le pareciera fueron factores que contribuyeron a que su alcoholismo se saliera de control.

“El alcoholismo es como tener un cáncer que se expande, entre más tomas más problemas tienes”, dijo.

Pero mientras que hay “varias razones para tomar”, dijo Luis. “Hay muchas razones para no tomar”.

Muchos de los inmigrantes que caen en el alcoholismo no pueden con el estrés de estar en un lugar distinto, señaló América Gruner, fundadora de la Coalición de Líderes Latinos de Dalton.

“También he notado que no hay suficientes actividades recreativas, así que muchas veces el tomar es la única manera de socializar”, dijo.

Una de las maneras en las cuales Alcohólicos Anónimos funciona, dijo Smyth, “es que le ofrece a la gente una red de apoyo para mantener la sobriedad fuera de las reuniones para reemplazar la red social que necesita abandonar”.

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS

Chattanooga

n Grupo Sobriedad, (423) 503-5091

n Volviendo a Vivir (423) 315-4602

Dalton

n Grupo Aprendiendo a Vivir, (706) 278-0878

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